- Hoy he visto por la calle a la chica del Carlin.
- ¿Tenía la misma cara de seta?
Cuando era una enana tenía tiempo para parame a mirar a las hormigas. Me resultaba muy incómodo verlas a todas haciendo siempre lo mismo, en cualquier rincón del mundo al que mis pequeños pies o la mano de mi padre me llevaran.
-Nunca seré una hormiga-Esa es una promesa muy simple que al menos uno se dice una vez en la vida.
Después de varias gestiones administrativas, algunos besos perdidos, y millones y millones de patadas dadas al suelo, un día al despertar a las 7:20 eres negra, automata, tonta… Y encima no tienes miedo de que te vean así y no te encierras en tu habitación, dejando que tus padres te den de comer manzanas verdes de vez en cuando…
No. Sales a la calle y haces tu circuito de hormiga. 3000 mil millones de hormigas que han abandonado sus sueños de carne y hueso para ser eso, simples hormigas. Y una vez perdidos los sueños el problema no es haberlos abandonado, sino que empiezas a dejar de soñar…
Los sueños no entran en el mecanismo de la vida de estos animales tecnólogicos, limitados a una programación limitada. De hecho, ese mecanismo es tan perfecto que hasta fabrica su propios sueños. Maquinaria industrial del siglo 21. Para la clase media sueños extremadamente baratos: una casa, un coche, un trabajo fijo… Sueños que podrían resumirse en una sola pesadilla: Un extraño sueña por ti.
Es curioso además que ese mecanismo, en la parte científica, llame sueños a eso que escondemos por la noche, ese secreto perfecto que se autodestruye al abrir los ojos.
Me llamo Lisboa y no quiero ser una hormiga. Tampoco ser un promesa. El problema es que le he robado el cuento a Kafka porque no lo he podido evitar. Perdí ese garabato original, perdí a Lisboa. Ya llegan las palabras: Ir, venir, comida, agujero, oso hormiguero...
A.León
"Os llaman promesas y vosostros sonreís como si fuera un halago ¿Crees que en algún momento de su vida Mozart fue una promesa? Es ridículo pensar así."
El talento de los demás. Alberto Olmos
se puede sombrear un paisaje o sombrear un cuadro oscurecer la calle ennegrecer las palmeras ocultar la tierra y desde lo lejos taparla con una palangana se puede tintar una parte de la mano pintarrajear la esquina cubrir la costa dejar una sombra china detrás de la ventana se puede dibujar petróleo con los pájaros sacar siluetas grises y manchas de los coches beber café sin servilleta y hacer un retrato en blanco y negro se puede forzar el color de las teclas pequeñas de los pianos lamer tacos de ébano montar yeguas brillantes y cazar pumas solitarios se puede dividir el mundo o enterrar en una caja puñados de aguacates
pero lo que no se puede y eso es indiscutible
es dejar una cara entregada al claroscuro y que nadie imagine que del otro lado ya no existe nada
octavio pineda
Solo el perfil de las gafas y un pelo despeinado dejaban ver cierta simetria. Pero de hecho era hay, en la sombra de la imagen, en el escondite, en donde se guardaba toda la imaginación posible. Son los secretos a la sombra de Samuel los que hacen que Samuel sea… No seré yo el que limite la imaginación del mundo, lindo escondite.
A. León